viernes, 5 de septiembre de 2008

Rayo McQueen


Bromeaba en la partida.
Fue el último en reaccionar al disparo.
Corrió contra el viento.
No amarró sus PUMAs.
Trotó sobre la línea de meta.
Rompió tres records mundiales,
luego bailó.
Y nos recordó que ser el mejor
debería ser entretenido.